La oración nos lleva a depender de Dios
Santiago 5:14: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceiteen el nombre del Señor.”
Santiago nos enseña a orar en medio de la enfermedad y debilidad. Debemos buscar el apoyo espiritual de nuestros hermanos en Cristo, específicamente los ancianos de la iglesia. No fuimos llamados a enfrentar nuestras cargas solos.
Hay que recordar que la oración no es una fórmula para obligar a Dios a hacer lo que queremos. Es una expresión de nuestra confianza en su poder, su sabiduría y su voluntad.
También debemos vivir en humildad, confesar nuestras ofensas y orar unos por otros.
No veas la oración como tu último recurso, sino como una expresión de tu dependencia de Dios.
¿Hay alguien por quien necesitas orar hoy? ¿Necesitas permitir que alguien ore por ti?
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