El peligro del favoritismo
Lectura: "¿No hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?" — Santiago 2:4
El favoritismo comienza en el corazón mucho antes de manifestarse en nuestras acciones. A veces preferimos acercarnos a quienes creemos que pueden beneficiarnos, mientras ignoramos a quienes no tienen nada que ofrecernos.
Jesús nunca actuó así. Él dedicó tiempo a los pobres, los enfermos, los rechazados y los pecadores. Su amor no dependía del estatus de las personas, sino de su necesidad.
Cada vez que tratamos mejor a alguien por lo que posee, olvidamos que todos tenemos el mismo valor delante de Dios.
Desafío: Haz hoy un acto de bondad hacia alguien de quien no esperas recibir nada a cambio.
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