CUANDO LAS RIQUEZAS CORROMPEN EL CARÁCTER
“He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros…” — Santiago 5:4
Santiago no condena simplemente el hecho de ser rico. Lo que condena es la manera en que estas personas obtenían y utilizaban sus riquezas.
Tenían dinero, pero no pagaban justamente a sus trabajadores. Vivían en lujo y comodidad mientras otros sufrían. Sus riquezas no solamente llenaban sus manos; estaban corrompiendo sus corazones.
El dinero puede convertirse en algo peligroso cuando deja de ser una herramienta y se convierte en nuestro amo.
La Biblia nos advierte: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero…” — Eclesiastés 5:10
Y 1 Timoteo 6:10 dice: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero…”
El problema no es cuánto tenemos, sino qué lugar ocupa lo que tenemos en nuestro corazón.
Podemos tener poco y ser dominados por la avaricia, o podemos tener mucho y usarlo para honrar a Dios y bendecir a otros.
Hoy examinemos nuestro corazón: ¿Estoy usando lo que Dios me ha dado para servirme a mí mismo, o para servirle a Él y ayudar a otros?
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